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No existe una fórmula mágica para perder peso. Debes tener mucho cuidado con las dietas que sigues pues pueden ser perjudiciales para tu salud.
- Dietas pobres en proteínas: La persona pierde peso a expensas de la masa muscular y de la proteína visceral (la que forma parte de los órganos vitales: corazón, riñones...), desciende la presión arterial e incluso se han dado casos de arritmias cardiacas intratables.
Ejemplos representativos: Dieta de la uva y el plátano, del pomelo, del yogur, a base de algas, sirope de salvia, la dieta de la pasta, de la patata, sopa antigrasa, dieta desintoxicante, ayuno total-parcial-semidieta, dieta de Hauser, macrobiótica, vegetariana estricta, etc
- Dietas ricas en proteínas y pobres en hidratos de carbono: Los expertos en nutrición coinciden en afirmar que un aporte excesivo de proteínas e insuficiente de hidratos de carbono favorece la descalcificación ósea y puede ocasionar daños renales. Además, conducen a una gran pérdida de líquido y electrolitos lo que favorece la deshidratación, y se elevan los niveles de colesterol y triglicéridos, factores de riesgo cardiovascular. Si la persona tiene hiperuricemia (niveles elevados de ácido úrico), ésta se agrava o incluso puede sufrir un ataque de gota. A corto y medio plazo se pierde proteína muscular e incluso proteína visceral puesto que el organismo la emplea como fuente de energía. Con el tiempo, la falta de hidratos de carbono produce un exceso de acetona y otros cuerpos cetónicos en el organismo (cetosis) ya que el organismo se adapta a la situación y utiliza las grasas como sustrato energético, con el fin de preservar la degradación de proteína muscular y visceral. La cetosis conduce a la pérdida del apetito y náuseas, otra manera en que los seguidores de las dietas hiperproteicas logran perder peso con rapidez. Es característico un aliento y una orina con olor pronunciado debido a que se eliminan por estas vías pequeñas cantidades de acetona. El exceso de producción de cuerpos cetónicos produciría un aumento de la acidez orgánica, por lo que el riñón rápidamente comienza a producir iones amonio para neutralizarla. Si no se diese esta reacción, se podría originar una cetoacidosis grave, acompañada de grandes pérdidas de sodio y potasio, con consecuencias cardiacas serias e incluso mortales.
Modelos dietéticos: Dieta del Dr. Atkins, disociada del Dr. Hay, combinaciones alimentarias de Herbert Sheldom, régimen disociado de Montignac, Scardale, Messini, dieta Mayo, The Zone (dieta de cintura, abdomen, glúteos&), Protein Power, ayuno proteico, etc.
Riesgos para la salud:El seguimiento de estas dietas supone, en un 99 % de los casos, la recuperación rápida del peso perdido tras su abandono, que puede superar a la propia pérdida de peso, es decir, en la mayoría de los casos se ganan más kilos de los que se consiguió perder con la dieta (efecto yo-yo).
Una dieta con un valor energético inferior a las 1200 calorías resulta nutricionalmente incompleta y en tratamientos de media y larga duración requiere un aporte complementario de vitaminas y minerales para evitar cualquier carencia. Las dietas populares generalmente no cubren el 100% de las recomendaciones diarias de: zinc (debilitamiento del sistema de defensas, alteración de la maduración sexual, la fertilidad), hierro (anemia ferropénica subclínica o con síntomas manifiestos), calcio (mayor riesgo de descalcificación ósea especialmente en la mujer tras la menopausia), magnesio (mineral clave para el correcto funcionamiento del intestino, nervios y músculos, y para la formación y mantenimiento de la integridad de huesos y dientes). Además, la ingesta de vitaminas suele ser inferior al 80% de las recomendaciones diarias para vitaminas A, D, E (en dietas sin grasa), grupo B y vitamina C (dietas sin frutas ni verduras y bajas en hidratos de carbono).
( Datos de Consumer alimentación)